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Lecciones de estilo de un año vistiendo en cuarentena

Foto cortesía de Carolina K.

Una pieza escrita en memoria de toda la ropa que solía amar, y en búsqueda de reconciliar mi aprecio por la moda con este ser que no desea usar algo distinto a un par de joggers. En las palabras de Vanessa Mantilla Gamba, nuestra nueva colaboradora.

Vivir cerca del mar te hace ser práctica a la hora de vestir, se evitan las capas pesadas de ropa y los trajes más vaporosos prevalecen; ropa de playa, pero con algo de elegancia en su simpleza. Visitando mi carrete de fotos de esos primeros meses del 2020, viviendo en Cartagena, mis atuendos lo dejan más claro: para el trabajo, el típico vestido negro combinado con deportivos blancos y un collar esmeralda que estilizaba el atuendo; un par de de stilletos que usaba para caminar de arriba abajo la ciudad amurallada; y mi set preferido que usé para una gala de apertura-- un crop top azul electrico que combinaba perfecto con el estampado de una falda blanca vaporosa que daba hasta el piso.  

Un año después, me cuesta imaginarme a esa persona, sobretodo ahora que mi rutina para vestir parece más un círculo vicioso; en el que me levanto cada mañana, me ejercito en los  leggings que usé para dormir la noche anterior, me ducho y termino donde empecé, escogiendo entre 2 o 3 pares de sudaderas y joggers para sentarme a escribir cómodamente. Eso que se sentía el año pasado como un descanso de las demandas sociales en cuanto a apariencia, un adiós a la ropa restrictiva y la muerte súbita de los sujetadores como los conocíamos, ahora se siente como otra forma en la que pandemia ha ido desdibujando aquella persona que era. 

¿Prevalece ahora el confort sobre la moda? Quizás, pero en el proceso también hemos encontrado puntos medios. Los sets de seda, túnicas largas y conjuntos de sudaderas, han llegado a nuestros armarios para hacerle frente al cambio, como parte de nuestra adaptación a esta nueva experiencia de vida. De repente, tendencias híbridas como el loungewear, y el athleisure han traído estilo a la rutina diaria. A continuación, te compartimos algunas marcas latinoamericanas marcando tendencia en estos dos frentes.

ENTREAGUAS

La visión de Natalia Botero mezcla filantropía y colecciones de "arte para vestir". Sofisticadas piezas de arte que combinan el teñido orgánico y el trabajo artesanal que realizan mujeres cabeza de hogar. Durante la pandemia, la marca presentó su segunda colección loungewear, piezas teñidas con barro de Guatapé, cúrcuma y repollo.

Como dicen en Entreaguas, "¡En nuestro laboratorio de teñido estamos permanentemente descubriendo nuevos colores y haciendo ensayos para mostrarles a ustedes todo lo que la naturaleza tiene para nosotros!" entreaguas.com.co

PORT DE BRAS

Clarissa Egaña, la diseñadora y emprendedora venezolana detrás de esta marca de ropa deportiva, se ha convertido en la embajadora no oficial de la tendencia loungewear. Sus colecciones elevan la idea de ropa deportiva al incorporar detalles como hombreras, mangas, pinzas y volantes a las típicas prendas para hacer ejercicio. Su ropa es tan versátil que puede ser usada para trabajar en casa, ir al gimnasio, y hasta ir a la piscina. Su producción es sostenible y está pensada para un consumidor consciente y con estilo. portdebras.com

ESCVDO

Lujo ético que honra la herencia peruana de la marca. Las colecciones de Escvdo están inspiradas en la vasta riqueza cultural y natural del Perú, combinando tradiciones textiles ancestrales con fibras de primera calidad. Aunque este tipo de vestuario no encaja con el imaginario tradicional del loungewear, sus suaves suéteres de lana de alpaca y túnicas tejidas a mano son una excelente opción para quedarse en casa con total comodidad. escvdo.com

Foto cortesía de Carolina K.

CAROLINA K

Para cerrar esta lista con broche de oro, hablemos de una marca mexicana que cree que "¡el presente es hecho a mano!" Carolina K colabora con más de 200 artesanos a nivel mundial en la elaboración de piezas atemporales. Sus piezas son perfectas para cambiar ese par de sudaderas teñidas por un vestido más auténtico, cómodo y apropiado para un happy hour o una fiesta en el jardín. carolinak.com